La ruta de los oficios de Pinilla del Valle tiene su inicio en la parte del casco urbano situada a las orillas del embalse de Pinilla y en el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. El recorrido completo de esta ruta es de unas tres horas de duración en la que también encontrarás paneles informativos y textos explicativos, atriles y mesas de paisaje.
La primera parada es el Centro Expositivo situado a la entrada del casco urbano, donde podremos admirar algunos útiles empleados en la antigua fragua y el potro de herrar. Continuamos subiendo la carretera hasta llegar a la Calera donde quedan restos del horno en el que se introducía la piedra caliza y se quemaba hasta obtener la cal para la construcción. En este punto, comienza un camino que bordea el río de Los Hoyos o río Chico, en el cual, en un hueco sombreado, se lleva a cabo una explicación histórica del valle y sus habitantes.
El recorrido sigue por un sendero junto a un pequeño pinar, cruzando el río y después atravesando un túnel-puente, y tras una cerca de metal cruzando otro puente a la izquierda subiremos por el camino de la Marotera llevándonos, este mismo, hasta el molino harinero o molino de los Navazos, donde aprovechando las hermosas vistas del embalse de Pinilla y el pueblo, podremos saber un poco más de la calidad de sus aguas y la geografía del valle.
El molino de los Navazos es de reciente construcción, su edificación es de tejado a dos agua, irregular y los muros están construidos sobre un terreno en cuesta. Este molino tiene la máquina de moler lista para utilizarse en cualquier momento. A partir del molino, nos encontramos una separación de la ruta en la que el camino se bifurca. A la derecha pasaremos por la tejera, donde encontraremos un panel explicativo sobre la fabricación tradicional de las tejas y atravesando el monte por la izquierda, cogeremos otro camino donde iniciaremos las tres últimas paradas. La pared seca, el horno y los chorros de los carboneros y en el punto más alto, la majada del pastor. Las tres estaciones están en el lado izquierdo del camino, a unos pocos metros de la senda.
Para sacar las propiedades y mantener el ganado suelto se utilizaba la pared seca que es el modo en el que se hacían las vallas de piedra sin argamasa. Pegadas al suelo iban las piedras grandes, que con ayuda de unas cuerdas se mantenía el nivel y la dirección y, a mitad de valla otras piedras transversales, las llaves evitaban la caída. En lo alto iban las cobijas que son unas piedras grandes y lisas.
El carbonero y el pastoreo de ovejas fueron negocios importantes durante muchas temporadas por su volumen de producción. Ver desde el pueblo las fumarolas de humo de los hornos que los fabriqueros levantaban en las múltiples matas era frecuente.
En cada parada se realiza un juego de identificación de materiales y objetos relacionados con cada oficio. En la majada del pastor se muestran antiguos instrumentos que realizaban para pasar el tiempo o comunicarse.
Esta ruta educativa es un punto muy importante para conocer, apreciar y no olvidar el cambio que han sufrido estos oficios.



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