El fondo del Valle del Lozoya es completamente plano. Los accidentes por los que discurría el río, hoy día están cubiertos por las aguas en los denominados embalses de Pinilla y Riosequillo.
En la margen derecha del primero, al que se accede fácilmente desde el pueblo de Pinilla del Valle cruzando un puente. Pueden observarse unas vetas de roca caliza, perpendiculares al eje del Valle.
De origen biológico, antiguos arrecifes coralinos del mar de Tetis que en el Cretáceo penetró por toda la vertiente mediterránea Ibérica.
Los arrecifes son formaciones costeras, de aguas poco profundas, que necesitan de mucha luz para subsistir. El Valle del Lozoya debió tener, por lo tanto, el aspecto de uno de los modernos fiordos escandinavos hasta la retirada de las aguas, al elevarse la península Ibérica volvió a su aspecto actual.
Dichos barrerones son muy ricos en fósiles. Casi a simple vista y sin remover, aparecen restos fosilizados de formas orgánicas.
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