La zona baja del valle, está cubierta por las aguas del Río Lozoya, retenidas en el embalse de Pinilla.
En sus orillas se extienden extensas fresnedas, con grandes ejemplares muy humanizados, llamado por los lugareños Dehesa Boyal.
Dehesa boyal, proviene del español buey o del latín bos o bovis, se trata de terrenos comunales muy abundantes en zonas rurales del centro de España. Durante los siglos XVIII y XIX, dichas dehesas boyales se destinaron para su aprovechamiento casi exclusivo por reses de labor.
Las características de este entorno natural son la de árboles caducifolios que puede sobrepasar los 30 m de altura, con la copa amplia y el tronco de corteza grisácea y rugosa. Es un árbol que gusta de terrenos muy húmedos o semi pantanosos.
Sus hojas opuestas, imparipinnadas, con 7-9 folíolos de forma ovado-lanceolada, con la base entera y finamente dentados en la mitad superior. El limbo es verde claro en el haz, glabro, con pubescencia en los nervios del envés. Pecíolos con pelillos. Las yemas son de color marrón claro, característica importante para diferenciar a esta especie del Fraxinus escelsiur, que posee las yemas de color negro. Sus flores aparecen al principio de la primavera y después de haberse despojado de sus hojas, generalmente comenzando el invierno o poco tiempo después de su inicio. Son dioicos, y se disponen en densas panículas terminales y axilares.
Florece en febrero-abril. Los frutos se encuentran donde empieza la ramita del último año.
Según cuenta Columena en la antigua Roma, las hojas servían como alimento para el ganado ovino y caprino.
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