Hoy trataremos sobre un personaje emblemático Juan Ruíz, e iremos tras los pasos del Arcipreste de Hita por la Sierra de Guadarrama y Valle del Lozoya en particular.

El Libro de buen amor (1330 y 1343), también llamado libro del Arcipreste o libro de los cantares, ya que los manuscritos existentes no facilitan un título, es una obra del mester de clerecía del siglo XIV.

Nos basamos en las estrofas 950 a 1044 del Libro del Buen Amor (solo 94 de las 1728 que conforman el Libro), en las que se citan una serie de topónimos de la Sierra, que configuran una ruta en secuencia perfectamente coherente, dando pie a pensar que el Arcipreste, realizase

o no este viaje todo seguido en alguna ocasión, conocía los pueblos y ciudades de paso y los puertos de comunicación entre una y otra vertiente de la Sierra.

Transcribimos a continuación algunas de las estrofas en las que se citan los diversos

nombres de lugar de la Sierra, tomados en la edición del Libro del Buen Amor:

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950 Provar todas las cosas, el Apóstol lo manda:

      fuí a provar la Sierra e fiz loca demanda;

      luego perdí la mula, non fallava vianda;

      quien más de pan de trigo busca sin seso anda.

951 El mes era de Março, dia de Sant Meder (San Emeterio)

      Pasada de Loçoya, fuí camino prender;

      de nieve e de granizo non ove do me asconder;

      quien busca lo que non pierde lo que tiene deve perder

952 En çima deste puerto vi me en grant rrebata:

      fallé una vaqueriza çerca de una mata;

      pregunté le quien era, respondió me: «La Chata;

      yo só la Chata rrecia que a los omnes ata.

      […]

959 Passando una mañana

      el puerto de Malangosto

      salteó me una serrana

a la asomada del rrostro

      «Fademaja», diz,» ¿dónde andas?

      ¿Qué buscas, o qué demandas

      por aqueste puerto angosto?».

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960 Dixe le yo a la pregunta:

      «Vo me fazia Sotos Alvos»

       Diz: » El pecado te barrunta

       en fablar verbos tan bravos,

        que por esta encontrada

        que yo tengo guardada

        non pasan los omnes salvos».

        […]

962 Dixe le yo:» Por Dios, vaquera,

       non mi estorves mi jornada;

       tira te de la carrera,

       que non trax para ti nada».

       Ella diz: » Dende te torna,

       por Somosierra, trastorna,

       que non avrás aquí passada».

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