Os hablamos de un bosque excepcional y único en la Comunidad Autónoma de Madrid, el Sabinar de Lozoya. ¡juníperus thurifera!
Testigo único de las época frías y secas de las glaciaciones del cuaternario, con su clima continental extremo – piso supramediterráneo- podría calificarse de»inquilino desfasado en el tiempo». Por su impropia ubicación adopta medidas de subsistencia qué previenen los ataques de las especies qué » merecen la propiedad del suelo «, se defiende de las eclerófilas (encinas) y las caducifolias.
Varios son los medios que permiten al Sabinar de Lozoya seguir como único en la provincia.
Ubicado sobre un suelo de sustrato silíceo de difícil unificación, humus⁶ bruto Ph- 3’5 y 4,5 – típico de coníferas. Altitud entre 1.100 y 1.200 m (propia del roble melojo) orientación solana y gran pendiente. De mañana, antes del medio día, la cara sur – este evapora el rocío nocturno, dando calor al suelo.
El bosque no mide más de 1km², las plantas dispersas en pequeños grupos suman en conjunto más de 8 km². Al no estar próximas las copas incide buena iluminación del suelo y el matorral consta de lavanda y tomillo.
Este árbol llega hasta los 10 m, con tronco grueso y hojas escamosas y persistentes de unos 6 cm que son alimento invernal de ganado caprino y merino. Su reproducción, por medio de sus frutos bolas azul-negruzcas. De madera aromática al estar impregnada de olorosa resina, imputrescible y no sensible a los insectos.
Curiosidades de la Sabina. Siendo habitual la utilización de todo tipo de madera para lumbres, la de la Sabina no se toca. La razón viene de antaño y nada tiene que ver con el instinto de protección que sus características deben inspirarnos: su humo produce fortísimo dolor de cabeza.
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