Situada en el centro de Garganta data de finales del siglo XV, aunque su historia se remonta a la de las Cofradías de la Virgen y de San Isidro, que ya existían cien años antes. Los cofrades que acudían a la Ermita de San Isidro, en el cercano pueblo de Ferreros (hoy desaparecido), decidieron levantar esta Iglesia ante su apreciable deterioro.
La Iglesia posee tres naves, separadas por arcos de medio punto. Aunque su estilo se podría calificar como bizantino en su conjunto, se aprecian también elementos góticos, románicos y barrocos. En la parte más antigua destaca la capilla mayor, cubierta con una bóveda de crucería, y sobre todo su torre, ubicada a los pies del edificio, de grandes proporciones respecto al resto del templo. Es de tres cuerpos y cuenta con ocho arcos de medio punto en su parte superior, que dejan entrever el campanario.
Desgraciadamente, dos guerras que se vivieron intensamente en la sierra (la de Independencia, a principios del siglo XIX, y la Guerra Civil, entre 1936 y 1939) deterioraron gravemente la estructura del edificio y lo que es peor, la despojaron de piezas únicas que conservó en su interior durante siglos, como una talla románica de la Virgen (la que se adoraba en Ferreros), el archivo parroquial y objetos de plata. Pero entre los tesoros que aún guarda está la pila bautismal y la del agua bendita, tan antiguas como el propio pueblo de Garganta.
Recientemente la iglesia parroquial de San Pedro ha sido profundamente restaurada, por lo que en la actualidad posee un aspecto inmejorable.
Texto: Sandra Álvarez Jiménez
Foto: Mancomunidad Valle del Lozoya
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