Mucho tiempo ha pasado y muchas cosas han cambiado desde los veranos en los que casi nunca se estaba en casa, sólo lo indispensable para comer, cenar y dormir… donde las calles eran el mejor patio de juegos, donde se disfrutaba a cada momento de la libertad y seguridad que ofrecían los pueblos…. No había lugar para el aburrimiento, siempre había algo que hacer, algún lugar que explorar y sobre todo… multitud de juegos con los que pasar las maravillosas tardes de verano. Muchos de estos juegos ya se han olvidado… sólo perduran en el recuerdo de una generación afortunada y que en estos tiempos de tecnología, ya no volverá…
Con la llegada del verano, nos gustaría recordar algunos de estos juegos que tan felices hicieron a niños y a los que ya no eran tan niños. Uno de los primeros que me vienen a la cabeza y de el cuál he escuchado hablar infinitas veces… es el conocido » churro, media manga, manga entera. Este juego era uno de los más populares y en el que jugaban todos, tanto chicos como chicas. Se reunía un grupo grande de amigos y disfrutaban de inolvidables momentos.
Consistía en formar dos equipos. Los jugadores de un equipo se colocan como sigue: uno de ellos (que recibe el nombre de madre) apoya la espalda en la pared, el resto frente a él formando una fila. Luego éstos de la fila, se agachan y colocan la cabeza entre las piernas del que tiene delante, excepto el primero que la apoya en el vientre de la «madre», que puede sujetarle la cabeza o los hombros.
Entonces los miembros del otro equipo saltan, uno por uno, sobre las espaldas del primer equipo, intentando llegar lo más lejos posible en la fila, para que quepan el resto de compañeros del equipo. Se puedes apoyar con las manos para el salto, pero no te puedes mover de donde has caído sentado. Por su parte, el equipo que para ( estos son los que que se colocan primero en fila frente a la madre) han de mantener a los otros encima. Si el equipo se derrumba, pierden y siguen parando.
Si el equipo saltador no consiguen meter a todos los jugadores sobre la fila de contrarios, pierden y pasan a parar. Si uno se mueve de donde ha caído sentado, pierden y pasa a parar (ahí la «madre» ha de estar atento), si uno o varios se caen porque pierden el equilibrio, pierden y pasan a parar.
Pero si consiguen montar a todos sus jugadores, el primero que ha saltado dice: ¡Churro, media manga, manga entera!, pone su mano sobre la muñeca del brazo contrario (churro), sobre el codo (media manga) o sobre el hombro ( manga entera).
Si el equipo que para no lo adivina (antes se ha elegido quién probará suerte y obviamente no puede ser el que hace de «madre») pierden y pasan a parar otra vez. Si lo adivinan, ganan y se invierten los papeles de los equipos.
Seguramente quienes tuvieron la suerte de vivir estos momentos tan mágicos y especiales… lo recordarán y, sin querer una sonrisa llena de recuerdos y emociones se dibujará en muchos rostros.
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