Monumento El Rollo en Lozoya

El rollo era un monumento medieval que se levantaba en las ciudades que tenían consideración de Villa. Su finalidad era avisar a los forasteros de que era una ciudad libre e independiente con sus propios fueros. Tenía alcalde y Juez propios para juzgar delitos de primera instancia.

En las villas este era el sitio de reunión para los vecinos, era costumbre sentarse en las gradas del rollo donde realizaban los concejos o reuniones del pueblo o simplemente era un lugar donde ellos se reunían para conversar, siendo los vecinos de mayor categoría social los que se sentaban en las gradas más altas.

Las picotas eran monumentos muy similares a los rollos, estas databan del siglo XIII, son columnas de piedra más o menos ornamentadas sobre las que se exponían, colgados de sus pinchos, los reos y las cabezas o cuerpos de los ajusticiados por las autoridades civil, también aquí, era expuestos a vergüenza pública.

Hacia el siglo XV, aun siendo distintos en su origen, el rollo y la picota acabaron fundiéndose en un solo monumento, el cual cumplía dos finalidades una como símbolo jurisdiccional y exposición y otra como castigo de maleantes.

En el año 2012, el rollo volvió a ocupar su lugar en su ubicación original en Lozoya, justo detrás del Ayuntamiento, después de muchos años de olvido en el cementerio viejo.

Actualmente se sigue recopilando información sobre la antigüedad del mismo y sobre su historia. No cabe duda que es un monumento histórico muy importante y es el  propietario de innumerables historias acaecidas en él, algunas justas y proclamadas por el pueblo y otras que no se llevaron a cabo con justicia pero si con dolor y son ellas las que provocan que este monumento soporte el mayor peso de todos, el de la vida de un inocente.