El oficio de molinero ha sido siempre considerado un trabajo noble de tradición familiar, transmitido casi siempre de padres a hijos, por lo que su aprendizaje se iniciaba desde muy joven. El reflejo de la cultura popular del oficio de molinero es una consecuencia de su importancia en la sociedad rural durante muchos siglos. Familias enteras se han dedicado durante generaciones a trabajar en los molinos. La viejas crónicas ya hablaban de los molinos como del elemento sustancial en la vida de las aldeas y villas regadas por el río. Así fue durante muchos siglos.
El molinero comenzaba su trabajo con la limpieza del trigo u otro cereal destinado a la molienda, secándolo al sol, si era necesario, antes de llevarlo a esta. Previamente se pactaba la «maquila», el acuerdo con el labriego sobre la parte correspondiente al molinero, en especie, en pago a su trabajo. Este pago en especie, se hacía siempre con las medidas tradicionales de la fanega, la cuartilla y el celemín, indispensables en un molino.
La finalidad del oficio de molinero es la elaboración de la harina, para ello es necesario el conocimiento de la base fundamental del oficio de molinero, que no es otro que el conocimiento del ciclo «trigo-harina-pan». Las tres materias están ligadas y por tanto son de máximo interés para el molinero. Esta relación obliga al molinero a conocer las características de todas y cada una de ellas. No se puede saber de una sin conocer las otras. Si bien, el más importante y vital es el trigo y es éste el que se debe conocer a fondo para obtener como resultado una buena molienda, que es una harina de calidad, de modo que esta dé un pan también de calidad.
Tras verter el cereal en la tolva, éste descendía por la canaleta, regulada por el molinero para controlar la cantidad hacia el ojo de la piedra moledera o volandera. De la habilidad y oficio del molinero dependía obtener una molienda de mayor o menor calidad con su manejo del alivio, su destreza en fijar la distancia de las piedras y en mantener éstas en buen estado con los trabajos de repicado. Una vez introducido el trigo entre las piedras molederas protegidas por el guardapolvo para evitar su derrame, las incisiones practicadas en la superior dirigían el trigo molturado hacia la salida y al harnal o directamente a un saco o costal. Al margen del trabajo fundamental de reparación y mantenimiento de todas las piezas y componentes del molino harinero, su responsable también debía hacerse cargo de la limpieza de las acequias del mismo para facilitar el máximo aprovechamiento del caudal de agua, no siempre abundante en todas las épocas del año. El molino ha venido a ser el símbolo de la civilización rural tradicional. Toda este relato sobre el molinero y la molienda, en definitiva una parte esencial de la historia de España.
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